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¿Es normal la violencia?

Actualizado: 4 oct 2023

T3 Clase semana 8 al 12 de mayo


¿La historia es la historia de las guerras?

A primera vista podría parecer que la historia interesante es la de las guerras y que los acontecimientos dignos de ser contados son aquellos en los que hubo violencia. Se memorizan fechas de batallas y de llamados a tomar las armas. Sin embargo, la historiografía incorporó, hace

relativamente poco tiempo, un enfoque distinto centrado en la vida cotidiana: no en las hazañas de los ejércitos, sino en cómo era la vida de las personas comunes cuyo nombre no pasó a la historia.


Con el tiempo, muchos videojuegos, películas y series se han tornado violentos y la gente se ha acostumbrado a que la representación de la violencia sea cada vez más cruda y explícita. Al ser llamativa, vende. Hay quienes hacen negocio con ella porque el público la consume y se habitúa a

que haya en la pantalla imágenes y ruidos violentos.


Se quiere hacer creer que esto no afecta, sin embargo, en muchas de las investigaciones se ha demostrado que tiene una repercusión cerebral negativa, que produce alteraciones de largo plazo en la conducta de las y los adolescentes (Dr. Yang Wang, 2010).


La historia no se desarrolla sólo por las grandes guerras, también la definen los pequeños actos cotidianos de personas comunes a las que nunca se les erigirá una estatua.


¿Cómo afecta la violencia del entorno —la real y la representada por la industria del entretenimiento— en tu vida cotidiana y en las relaciones interpersonales?


¿Violencia genera violencia?

Hay violencia muy visible. Es la que se vuelve noticia; se habla de ella en la televisión, la radio, los periódicos, las redes sociales, los medios sensacionalistas.


Los asesinatos y los feminicidios son el ejemplo más grave. Existe otra violencia no tan notoria, de la que se habla menos, con frecuencia las víctimas la sufren en silencio, como las violaciones,

la violencia doméstica o la psicológica, por poner algunos ejemplos. Puede ser que quienes la padecen ni siquiera la perciban como tal: piensan que así es la vida y no tienen otra opción.


Además de los daños físicos o emocionales que provoca, la violencia menos visible es la puerta de entrada para la violencia que llega a los principales medios de comunicación. La violencia silenciosa genera, poco a poco, la más estridente. Entre otras razones, porque para llegar a los extremos se transita por fases previas, pero si no se normalizara, la más intensa se toparía con grandes obstáculos.


No es normal vivir con violencia; por eso hay que acabar con su normalización.

Responde la pregunta de la página 59 de tu libro.


Efectivamente, la violencia trae más violencia en un tipo de espiral inacabable. Uno de los dramas de estas espirales es que cada vez hay más gente afectada por la violencia. Y esto quiere decir, más dolor, más sufrimiento, más odio, etc. y, quizás, más demanda de más violencia. Cada vez hay más gente que encuentra justificable una acción violenta que, quizás antes, no hubiera encontrado aceptable. Y lejos de divisarse un horizonte de resolución, el conflicto se va enquistando.


La violencia se esparce con una tremenda facilidad. En conflictos donde nunca ha pasado nada de relevante, a veces, la aparición de la violencia es como una mecha que lo explosiona todo. Por eso es tan irresponsable poner en marcha una dinámica de violencia porque nunca se sabe cómo, cuándo y en qué condiciones acabará. Y lo qué es más importante, con cuántas dosis de pérdidas humanas.











 
 
 

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